viernes, 13 de noviembre de 2015

El Noviazgo y como sobrellevarlo


El Noviasgo
El noviazgo como se practica en la actualidad es realmente una invención humana.
En la Palabra de Dios no se menciona la palabra “noviazgo”, ni hay alguna referencia a una relación entre hombre y mujer o dinámica similar al noviazgo tal como se entiende ahora.
Las palabras “Novia” y “Novio” aparecen en el Antiguo Testamento para referirse a quienes contraen nupcias en una boda. En el libro de Cantares se usa la palabra “amiga”, pero no es una “girlfriend” como se conoce ahora, sino que se refiere a la esposa.
¿De dónde viene el concepto de noviazgo como se usa en la actualidad? La idea del noviazgo en el mundo surge de la preocupación de “conocer bien” a la pareja antes de tomar la decisión de casarse. 
En este artículo hablaremos del noviazgo cristiano. Dado que el matrimonio es “para siempre” y el divorcio “una calamidad”, surge entonces la necesidad de dar pasos “seguros” y establecer un periodo de “conocimiento mutuo” para evitar equivocarse en la elección del futuro cónyuge.
El “noviazgo cristiano”, si es que se le puede llamar de esa manera, tiene como propósito conocer la voluntad de Dios con respecto a la futura unión definitiva de la pareja. Más que buscar “conocer a profundidad a la otra persona” (lo cual, dicho sea de paso, nunca sucede ni siquiera después de muchos años de matrimonio), el novio cristiano y la novia cristiana deben estar atentos a la voz de Dios en todo momento durante su relación de pareja.
Deben orar continuamente y buscar la voluntad de Dios y estar conscientes de que una relación de pareja que no toma en cuenta a Dios está destinada al fracaso.
Cuando ambos caminan en la voluntad de Dios durante su noviazgo, no es necesario que se lleguen a “conocer completamente y a profundidad”, como en el noviazgo del mundo, sino que se camina en fe y esperanza hacia el matrimonio, con la confianza de que Dios respaldará y bendecirá su relación. ¿Cómo conocer la voluntad de Dios en el “noviazgo cristiano”?
De entrada hay que mencionar que un yugo desigual no es la voluntad de Dios. Esto es, si tu novia o novio no son cristianos te puedo asegurar que Dios no ve con agrado esa relación.
Si quieres bendición en tu noviazgo y después en tu matrimonio busca tu pareja en el pueblo de Dios. Claro que tu novio o novia inconversos pueden ser evangelizados a través de tí, pero tendrás el problema de asegurarte de que esa conversión sea sincera y que no lo hace por el interés personal de mantener viva su relación.
De cualquier modo, aún cuando sea sincera su conversión, requerirás de mucha oración, ayuno y paciencia para que tu recién convertida pareja cambie paulatinamente sus costumbres y tradiciones heredadas del mundo, con el consecuente dolor que durante el proceso producirá en tí y seguramente también en el desarrollo emocional de tus hijos.
De nuevo, si deseas plena bendición, busca que tu pareja sea cristiana.
Otro aspecto importante para conocer la voluntad de Dios en el “noviazgo cristiano” es el grado de paz que tú sientes en la relación.
Pregúntate ¿tengo paz con mi novia(o)? ¿tengo alguna preocupación respecto al futuro de mi relación? ¿Existe algo que me perturba especialmente en ciertos momentos de mi relación?
Si no sientes paz en tu relación seguramente Dios te está diciendo que no es su voluntad que continúe ese noviazgo.

¿Hay bendición en tu relación de noviazgo? ¿Hay provisión material y espiritual? ¿Dan pasos hacia adelante como pareja en el camino de Dios, o van para atrás? ¿Hay un crecimiento espiritual en su andar juntos? ¿Su relación los lleva a obedecer más a Dios, a acercarse más a Él o hay presiones de una de las partes para desobedecerle y alejarse? Estos son buenos indicadores para saber la voluntad de Dios en tu noviazgo.Finalmente, el “noviazgo cristiano” mira el corazón de la otra persona, no los aspectos superficiales.

pregúntate qué es lo que te atrae de tu pareja: ¿su aspecto físico, su posición social o amistades, su estilo de vida, su ministerio, su fama, su dinero?, ciertamente éstas son cosas superficiales y temporales, que tarde o temprano se acabarán.
Busca las cosas que perduran y que resisten el paso del tiempo, fíjate antes que nada que tu pareja ame a Dios con todas sus fuerzas y que honre a sus padres, pues su amor a Dios y a sus padres seguramente se reflejará en un amor sincero y fiel hacia tí.
Tu también ama a Dios sobre todas las cosas, así Él bendecirá tu relación de noviazgo y ambos tendrán las prioridades correctas.
Un apóstol decía frecuentemente: “No sacrifiques obediencia por comunión”, que aplicado al noviazgo sería: “no sacrifiques la obediencia a la Palabra de Dios por tener una mejor comunión con tu pareja”.
 ponen en primer lugar a Dios y buscan su voluntad, ustedes mismos sabrán qué hacer con respecto a su noviazgo y tomarán la mejor decisión para sus vidas. Recuerda, tu decisión para casarte con tu novia(o) no debe depender de cuánto conoces a tu pareja, sino cuánto conoces de la voluntad de Dios sobre tu relación de noviazgo.

Así podrás ir hacia el matrimonio con confianza, seguridad, sin incertidumbres ni temores, y podrás ver la bendición en tu hogar, en tus hijos y en todo lo que Dios te permita vivir en el futuro.

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